Friday, October 5, 2007

relato de un chiquillo de 17

(Chiclayo, 24 de Enero del 2001)

Te sigo hablando porque hoy día he dormido en la tarde y no tengo sueño. Son 10:52 p.m. y a esta hora ya debería estar estar durmiendo. Siempre que digo esto pienso en Ella y ruego que esté pensando en mí. Difícil pero no imposible. Ojalá que Ella esté bien al igual que todos mis amigos de verdad.
En la tarde tuve ganas de llamarla y sí, eso, decirle que quiero verla pero ya caería cargoso, de repente mañana voy a verla o sino el viernes, ojalá esté.
Justo ahora escucho Libido, un grupazo, en castellano son lo máximo y, además, lo bueno es que son peruanos. Y en inglés me gustan los Red Hot, que tienen un guitarrista bravazo como John Frunsciante, la rompe ese brother. A mí me gustaría llegar algún día a ser tan bueno como él, o como el Pep Guardiola, que no sé porqué Serra Ferrer lo tiene postergado al banquillo en el Barça, si para mí es el mejor jugador del mundo. Tiene una exquisitez para jugar, la rompe.
Justo ahorita va a comenzar la hora más feeling de Studio 92 y, obvio, ya saben a quién me recuerda, sí, a Ella. Yo sé que de Ella nunca me voy a olvidar, de repente termino con otra persona a mi lado, pero nunca me olvidaré de Ella, porque fue la primera persona de la que me enamoré.
Voy a guardar muy bien este cuaderno para, así, algún día, cuando pasen varios años, volver a abrirlo y leerlo y pensar en todo lo que me pasó cuando tuve diecisiete años. Una época muy especial para mí y para mucha gente.
Lo que está al medio es la foto del más grande que yo vi en toda mi vida. Sí, el mismo que fue mi ídolo y que nunca podrán ocupar su lugar: Sandro, vives en el corazón de Alianza y del Perú.
Yo estoy seguro que hasta los hinchas de otros equipos lamentaron tu muerte, porque tú eras bolo fijo en las eliminatorias. Pero te fuiste y dejaste ese vacío por el que nos metieron todos los goles en los partidos decisivos. Sandro, a Dios también le gusta el fútbol y quizo hacer su Dream Team, por eso no le bastó con tener a los potrillos a su lado. Quizo, también, que Cucurucho y tú fueran parte de ese equipo. ¡Qué equipazo! ¡Cómo no juegan todos los sábados en Matute! Se te extraña y mucho.
Lloré cuando te fuiste y cuando le conté a la gente que había llorado me miraron raro, como diciéndome cómo vas a llorar por un futbolista. Pero no es por el futbolista por quien lloro, sino por la persona, por el muchacho tranquilo, sano y no acepto cuando dicen que estaba conduciendo mareado. Eso es falso. Quedó demostrado que estabas en plenas condiciones para conducir.
A ver, qué canción quisiera que pasen. No sé, cualquiera viene bien, todas las letras me van, pero me caería bien una lenta de Pedro, son buenas. Ese chato también la rompe.
Medio que estoy contento porque hoy día he estado tranquilo pero hubiera sido mejor si la veía a Ella. Me vacila escribir su nombre porque la incial me sale bacán.
Bueno, creo que alguien está viniendo para acá, así que ya me voy. Ella, cuídate, sueña conmigo y, sí, te quiero (¿yo también escuché por ahí?).

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